Historia de León

6.8.05

2.4.- La religiosidad

OK SÓLO HE HECHO UNA CORRECCIÓN ORTOGRÁFICA (y mira los Comentarios)
A LA ESPERA DE COLGAR IMÁGENES. M.A.
En el Norte de la península, y especialmente en el Noroeste (Gallaecia, Asturia y Cantabria), se da la mayor concentración de dioses indígenas. Sus nombres son, en su mayoría, celtas o indoeuropeos: Bodus, Vacocaburius, Vacodonnaegus, Erudinus, Tilenus, Candamius, Cosus, etc. Estas deidades parecen ser protectores de cada tribu.

En ninfeos se rendía culto a las ninfas, haciendo libaciones y ofrendas a las aguas de los pozos, fuentes y ríos. Existían bosques sagrados, como en Nemetobriga de los ástures Tiburos, hoy Puebla de Trives. San Justino decía que los montes sagrados no podían ser violados con herramientas, excepto cuando los hería el rayo. El culto a los árboles se modificará con la cristianización, situando imágenes de la Virgen en las oquedades de los árboles.

"Algunos dicen que los Galaicos no tienen dioses, y los celtíberos y sus vecinos del Norte hacían sacrificios a un dios innominado, en las noches de plenilunio, ante las puertas de sus casas, y que con toda la familia danzan y velan hasta el amanecer" (Estrabón, III,4,17).

"Los manjares se pasan en círculo y a la hora de la bebida danzan en corro a son de la flauta y trompeta, pero también dando saltos y agachándose y en Bastetania, danzan también las mujeres junto con los hombres cogiéndose las manos" (Estrabón, III,3,4).

Realizaban también sacrificios y practican la adivinación examinando las entrañas, con el vuelo de las aves o la observación de las llamas.

"Los lusitanos son dados a los sacrificios y examinan las entrañas sin separarlas del cuerpo; se fijan además en las venas del costado y adivinan palpando. Hacen también predicciones por las entrañas de sus cautivos de guerra, a los que cubren con sayos. Luego, cuando son heridos por el arúspice (hieroskópou) en las entrañas, adivinan en primer lugar por la forma en que caen. Cortan las manos de los prisioneros y consagran la diestra." (Estr. III, 3,6)

"La opulenta Galicia envió un muchacho hábil en la adivinación por las entrañas, el vuelo de las aves y llamas." (Sil. Itál. III, 344- 345)

Las religiones prerromanas llegan hasta el siglo III. En el VII se produce un renacimiento de los cultos paganos en un contexto cristianizado, como forma de protesta social. La pervivencia de algunos cultos o creencias alcanzó nuestros días. San Martín de Braga arremete contra ellas en su De Correctione Rusticorum

"Porque encender velas junto a las piedras y a los árboles y a las fuentes y en las encrucijadas, ¿qué otra cosa es sino culto al diablo? Observar la adivinación y los agüeros, así como los días de los ídolos, ¿qué otra cosa es sino el culto del diablo?"
“Observar las vulcanales y las calendas, adornar las mesas, poner coronas de laurel, observar el pie, derramar en el fogón sobre la leña alimentos y vino, echar pan en la fuente, ¿qué otra cosa es sino culto del diablo? El que las mujeres nombren a Minerva al urdir sus telas, observar en las nupcias el día de Venus, y atender en qué día se hace el viaje, ¿qué otra cosa es sino el culto del diablo?"
Hechizar hierbas para los maleficios, e invocar los nombres de los demonios con hechizos, ¿qué otra cosa es sino el culto del diablo? Y otras muchas cosas que es largo el decirlas.”

La presencia militar romana en el Norte peninsular favorece también la proliferación de cultos orientales: Isis y Serapis, Mitra, Júpiter Dolichenus, Deaa Caelestis, Némesis, Cibeles, Frugiferr o Sol Invictus. Los centros de irradiación son Astorga, León y Lugo. Por la misma razón, encontramos en el territorio sureño de la Asturia, concretamente en Astorga, la más antigua comunidad cristiana de que tenemos noticia en Hispania. La cristianización del Norte peninsular se produce a finales de la época romana y especialmente en la visigoda. Las pruebas materiales consisten en los sarcófagos de la Bureba, las iglesias rupestres de Cantabria, iglesias visigodas como la de Santa Cristina de Lena sobre las que se construirán iglesias prerrománicas, la iglesia paleocristiana de Marialba de la Ribera, Termes, Quiroga y Bóveda y los sarcófagos de San Justo de la Vega y Lorenzana, son algunos ejemplos.

El priscilianismo, corriente cristiana ortodoxa que se enfrentó a la jerarquía episcopal, tuvo un fuerte arraigo en el Noroeste, y favoreció la expansión del cristianismo por estas tierras. La cristianización se produce de forma diferente: en los principales centros urbanos de Asturia y Gallaecia es de cuño episcopal, mientras que en el territorio montañoso de Asturia y Cantabria es monacal. En época romana encontramos los obispados de Astorga-León, que ejercía como sede metropolitana, Braga, Lugo Aqua Celenae (Caldas de Reis) y Magnetum (Meinedo). Astorga-León es un único obispado a caballo entre la capital administrativa del Convento Asturicense y la ciudad militar de León. Bajo dominio suevo, San Martín de Braga realiza una reforma recogida en el Parroquial Suevo, que priva a Astorga-León de la sede metropolitana a favor de Braga. Las otras diócesis de Gallaecia son: Lugo, Iria (que sustituye a Aqua Celenae), Oporto (que sustituye a Magnetum), Orense (que sustituye a Aquae Flaviae) y las entonces creadas Bretoña y Tui. La diócesis de Astorga incluía Legio, Bergido y Pésicos (la parte occidental de la Asturia Transmontana). La de Bretoña afecta a una comunidad bretona asentada en el Norte de Lugo y occidente de Asturias y procedente de la Bretaña francesa o de las Islas Británicas entre los siglos V y VI, tal vez huidos de los sajones.

Durante la invasión musulmana desaparecerá la sede de Bretoña y quedarán vacantes las de Astorga, Lugo y, tal vez, Iria. Con Alfonso II se creará la diócesis de Oviedo, el traslado a Lugo de la cátedra metropolitana de Braga, el descubrimiento de la tumba de Santiago en Compostela a donde se trasladará el lugar de residencia de los obispos de Iria. El traslado de la sede se producirá en el siglo XI. La sede de Lugo se restaurará con Alfonso I mientras que Ordoño I restaurará la sede de Astorga y creará la de León.

Sin embargo, la cristianización de la zona montañosa corresponde a los monjes eremitas y se produce en época visigoda. El Bierzo, en el antiguo Convento Astur, se convertirá en una especie de Tebaida occidental con el impulso de San Fructuoso, hijo de un dux visigodo, y San Valerio del Bierzo. La Asturia Transmontana y Cantabria tampoco fueron inmunes a la influencia monacal.
Finalmente, el “descubrimiento” de la Tumba del Apóstol Santiago se produce en un momento muy oportuno. Durante el reinado del rey Mauregato, se produce un fuerte enfrentamiento entre la Iglesia del Norte y la de Toledo, debido al intento de esta última de conciliar las religiones musulmana y cristiana. Este “descubrimiento” en tiempos de Alfonso II legitima la creación de una iglesia para el reino norteño independiente de Toledo, proyecto apoyado por Carlomagno, que mantenía buenas relaciones con el rey ástur. Se ha apuntado que los restos del Apóstol Santiago bien podrían corresponder en realidad a Prisciliano.

3 Comments:

  • Se podría hacer una referencia a la figura de Mitra que existe en el zodíaco de San Isidoro. Espero que pronto tenga tiempo para publicar un articulo sobre ello.

    By Blogger R.Chao, at 6:46 p. m.  

  • Existe una carta del año 254 de Cipriano de Cartago en la que se hace menciones a las comunidades cristianas de Asturica-Legio, Emérita y Cesaraugusta, cada una con su obispo y organización. Se deduce que había más, pero no las menciona por su nombre.

    By Blogger R.Chao, at 6:52 p. m.  

  • Sería buena idea poner una imagen, así como la de lápida votiva de Quintanilla de Somoza, alguna imágen de alguna xana, etc.

    By Blogger Taliesin, at 1:00 a. m.  

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